
Un colapso mental momentaneo,
una aparente angustia sin motivo alguno,
un gusano vomitando infamias en tu cerebro.
Todo pierde sentido,
menos tus adoloridos brazos de mantequilla.
Un alivio falso y recurrente.
Te excita.
Placer invadido de nuevas sensaciones
que se vuelven cada vez más perturbante, casi degenaradas.
Un orgasmo otorgado por el frio filo de una navajaa media noche.
Si!, siempre es a media noche.