
Corria buscando las bolsas de las compras recién hechas,
mientras el niño tocaba el almas de mis manos,
la familia grita en el cuarto de la angustia
y con miedo abro mis ojos para darme cuenta de que el niño de las manos no exitía.
¿cuál es mi verdadera naturaleza? me pregunté
en un cuerpo que no era mio,
no es de él, ni de nadie,
las bolsas perdidas huyen de mi
y el cuerpo sin dueño intenta gritar
intenta gritar
y grita, grita, los tres gritamos
y las bolsas desaparecen y el niño desaparece...
y el cama atrapa el grito que gritó, que grité, que gritamos
entre sus sabanas de terciopelo reciclada de recuerdos.






